Las noches de Jamaica son como ir entre el sueño y el despertar, no se alcanza a distinguir la diferencia cuando se pasa del día a la noche, simplemente porque es una isla de demasiado relajo.

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El primer lugar que se divisa llegando a esta idealizada isla es su capital, Kingston. Paradójicamente casi todos los jamaiquinos salen de su paradisiaca isla a vacacionar a Londres, esto porque la cantidad de gente que se ve regresando de allá es impresionante, debe ser el acostumbramiento a un paisaje, por muy maravilloso que sea, termina aburriendo y se van a buscar otras cosas, así es al parecer, en todo orden de cosas, nada es tan satisfactorio como el primer mordisco de chocolate, los siguientes ya no lo son tanto, por otra parte, según lo que decía Marlow con la teoría de su pirámide de necesidades, una vez que satisfaces una necesidad ya vas en busca de satisfacer la otra, cada vez es mas y mas .

En fin, luego de llegar a la capital lo mas lógico es seguir hasta la próxima parada: Montego Bay, todos van intuitivamente solo porque es la zona mas turística, la mas conocida y preparada, sin sospechar que Jamaica esconde valiosos misterios que es necesario darse el tiempo de descubrir, sudar la gota gorda para avistar sus montañas y atreverse a nadar por donde nadie lo ha hecho antes.

Lo mas seguro es que caminando por Kingston se atraviesen con algún que otro loco fumando hierba, y ahí van tras la gente que ven aburrida con intenciones de convidarles, solo hay que ignorarlos. En esta ciudad hay varios callejones interesantes, es posible ir a ver no solo la casa museo de Bob Marley, sino también encontraran la Galería Nacional, con obras de Edna Manley, esculturas y coloridas pinturas. Por las noches en Jamaica, no vayan solos.

Foto: bedycasa.com

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